Lapso festivo

Miércoles, 16 de Julio de 2008


Del 6 al 14 he tenido un lapso festivo, no le he dado tregua al cuerpo ni a la mente, que ahora son entes divergentes.

Si el día 6 de julio en la Plaza del Ayuntamiento la gente se agita, jalea y grita como si empezase una descomunal batalla en la que tienen que participar hasta agotar su existencia y se enfundan el pañuelo como señal de guerra; el día 14 es su antítesis. Los rostros y el ambiente es de derrota, entregamos nuestras armas (pañuelos) y nos rendimos. Agotados y exhaustos, desarmados. Y con una vela recordamos a los que cayeron en los días previos.

El “Pobre de mí” es un bonito acto para reconciliarse con la ciudad, y lamentar (aun sin sentir todos los huesos del cuerpo) que esto se acabó, pero que ya falta menos para el siguiente San Fermín (¡Qué “masocas” somos!). La verdad que es un día tan bonito como el seis, con un semblante radicalmente opuesto, pero emotivo. Parece ser que todo comenzó por casualidad unas décadas atrás, cuando unos nostálgicos espontáneos se juntaron en la Plaza del Ayuntamiento para lamentarse de que se terminaban las fiestas y el alcalde salió al balcón para invitarles a regresar al año siguiente.

Bueno, habrá que regresar. A la realidad y al año siguiente. Fin del lapsus festivo.
Ahí os dejo algunas instantáneas que saqué “a pie de fiesta”.


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Vorágine

Viernes, 6 de Julio de 2007

Ya está. 204 horas de juerga ininterrumpida (para algunos).

de concierto, originalmente publicada porcaravinagre.

Ya estamos sumergidos en la vorágine festiva de San Fermín.
Aunque para algunos como yo será breve y concisa. Apenas un par de días de fiesta, mis fiestas. Mis queridas fiestas, una locura colectiva. Una ciudad esquizofrénica que muestra millones caras y carácteres diferentes, millones de rostros, cuadruplica su población en una semana, miles de culturas, una torre de babel que queda sumergida y uniformada en la marea blaquiroja. Homogenea y hetereogenea al mismo tiempo.

La ciudad ha entrado desde hoy mismo en catársis y sufre una parálisis que durará una semana. Si tenía algo pendiente que hacer en Pamplona estos días y no estaba relacionado con la fiesta, no desespere, no intente nada, simplemente espere y disfrute. La ciudad oficial queda inmóvil hasta el día 15 (y con resaca).

Como decía otros años la víspera excita, pero este año tengo sentimientos encontrados. Estamos en plenos sanfemines y tengo dependencia de escribir en el periódico y no puedo. Este año podía almorzar con la cuadrilla el día 6 y disfrutar desde el minuto 0 y en cambio estaba en casa buscando pisos en Madrid por internet. Sí, me voy.

De formas, tengo muchas más cosas que hacer, que contaros y que reclamar y agradecer, pero… cuando escucho esta vorágine, siento a la gente apretujarme en la calle, la música de las peñas, el agobio, el olor de sangría y orines, los pequeños pamploneses vestidos de rojo y blanco, los gigantes danzando, los kilikis azotando y asustando, los australianos hablando un dialecto del arameo mezclado con kalimotxo, los globos que se escapan al aire, y las ganas de pasarlo bien de millones de personas se me encoge algo dentro. Es algo sobrecogedor.

¡Viva San Fermin! ¡Gora San Fermín! Felices fiestas a todos/as.

Os dejo el himno pseudooficial de estas fiestas, que me pone los pelos de punta:
El Vals de Astrain

8 Zartakos