14. 07. 2006

Disfrutar como un enano

Cuando comencé esta bitácora me prometí a mí mismo utilizar el menor número posible de fotografías ajenas, lo cual fue una promesa inútil, porque carecía de cámara digital. No obstante, utilicé siempre que pude creaciones propias, dibujos y monigotes míos, o imagenes sin derechos de autor.

Pero una de las cosas que me propuse y sí que he cumplido fue No utilizar ninguna foto de los kilikis, gigantes o cabezudos que no hubiese sacado yo, por respeto a los fotografos pamploneses y al propio orgullo.
Han pasado unos meses y llegaron los sanfermines y pude acompañar durante dos días a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, fue uno de los días que mejor me lo pasé y que realmente disfruté como un enano. ¡Cuántos zartakos he me llevado estos sanfermines de zaldikos y kilikis, y cuántas sonrisas! Ha sido fenomenal, y además he conseguido hacer una auténtica galería que pondré aquí en breve de la Comparsa.

Así, pese a que a alguno le parezca increíble, estos han sido unos de los mejores sanfermines de mi vida. He vidido los sanfermines de noche, de día y por la tarde. He estado con los kilikis, he revivido unos sanfermines mágicos y llenos de encanto. Y también he salido por la noche, sin más ánimo que el de hacer el tonto y disfrutar con mis amiguetes. Disfrutar de algunas experiencias como acompañar a la comparsa, ir al encierro a las 8 de la mañana, acudir a la sobremesa de una sociedad gastronómica y degustar su sorbete de limón, o pasear por la mañana o la tarde por esta loca capital de la fiesta, ha sido magnífico.

Describiría lo que han supuesto estas fiestas para mí como la placentera sensación de estar sentado frente al mar en un muelle con los pies metidos en el agua, con tranquilidad, con el sol acariciando y calentando el rostro, disfrutando de sonidos, de olores, de las gentes que pasean, de las montañas y pueblos que se ven a lo lejos, y de sensaciones tan agradables que hacen de ese momento memorable durante el resto del año. Sin embargo, cuando uno se zambulle dentro del mar y bucea disfruta, pero pierde muchos olores, sonidos, el cariño del Sol, y las conversaciones de las gentes que pasean alrededor; en definitiva, vive mucho menos lo que podía ser un momento memorable y lo convierte en una actividad más, y más efímera.

Desgraciadamente estos sanfermines se acabaron, bien porque ahora hay menos agobio en el trabajo, pero una pena. Desde luego, disfruté como un enano y me alegro. Otros vendrán el año que viene.

Gracias a todos los que hacen de esta fiesta un momento memorable.

Caravinagre

P.D.: En breve galería de fotos extensa cientos de fotos, de momento ahí os dejo un adelanto de algunos ‘momenticos’ que capté con mi cámara.

13. 07. 2006

Disfrutar como un gigante


08. 07. 2006

Homenajes

Muchos el único homenaje que conocen en San Fermín, es el de la marca bodeguera, la de Vinos Homenaje. Y los que tienen más sentimiento en las fiestas, van a homenajes solemnes como el del Santo, e la procesión. Pero también algunos merecen un momento de recuerdo, como Germán Rodriguez, el mozo txantreano de 23 años que fue asesinado por la Policía Armada el 8 de julio de 1978 a la salida de la plaza de toros. Un año más, sus familiares y amigos le recordaron con emoción en mitad de las obras y en mitad de las fiestas. De aquel trágico día, la única vez que se suspendieron las fiestas, hace ya 28 años. Seguró que Germán habrá celebrado ya 28 sanfermines maravillosos allá dónde esté, porque al que le gustan las fiestas las lleva tan en el corazón que ni a balazos se las pueden quitar.

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Caravinagre

07. 07. 2006

Las lamparillas

lamparas

Otra peculiaridad de San Fermín, aunque sea idecente reconocerlo es la suciedad. No hableré de ese barrillo inmundo y desconocido que se forma en el suelo de los bares, lo prometo. Sino de aquellas manchas que caen a la ropa, que se precipitan o se derraman con sucias intenciones. Son las lámparas. Lamparillas o lamparones.
Lo más normal es tener manchas puntuales por la ropa, algo así como aquella camiseta del Athletic tan reprochada. Es inevitable andar por la calle o bares y no llegar a casa con alguna de estas cochinas insignias.

Ayer vi dos ‘guiris’ púrpuras, su uniforme sanferminero se había tintado por completo del morado de la sangría, posiblemente habrían salido así de “iluminados” de los toros. Y hoy, dos chicos de Donosti, que llevaban dos diminutas lamparillas en sendas camisetas, estaban preocupados por sus pintas. En realidad, son dos formas diferentes de vivir las fiestas. Creo que buscar el término medio para no acabar demasiado “iluminado”, ni demasiado “apagado” es la clave para disfrutar del jolgorio.

Caravinagre

06. 07. 2006

El pañuelico

Por fin, después de llevarlo guardado en el bolsillo, y con la excitación del día anterior nos pudimos anudar el pañuelico al cuello. Luego ya habrá tiempo para asfixiarnos con él, y sentirlo como la soga del ahorcado con la resaca mañanera o vespertina, o para perderlo, o para agitarlo, o enrredar los pañuelos ajenos. Además, con un pañuelo se pueden decir más cosas de las que uno imagina. Es un placer anudarlo, y sentir que, por fin, uno se zambulle en las fiestas.

Y con el chupinazo, si se puede elegir entre que sea a una voz, a dos o a coro. Prefiero a coro, a pleno pulmon y entre el gentío.
Pero no todo puede ser.

P.D.: ¡¡Viva San Fermín!! Gora San Fermin!!

Caravinagre

05. 07. 2006

La víspera excita

Tras unas atípicas semanas de ausencia los kilikis retornan con una especial autotransfusión de energia e ilusión, un poco como los ciclistas canallas y otro poco como el sol de verano. La capital Navarra está muy inquieta.

visperas
El reloj de kukuxumusu asusta cuando ya sólo falta un día y 16 horas

Parece que se guarda un secreto a voces, hoy sólo se puede susurrar, es de esas frases que si se pronuncian parece que se está cometiendo un sacrilegio o que traen mal fario. Pero, todos los que habitan o pretenden Pamplona estos días de vísperas, hoy lo tienen presente de un modo abrumador: Ya sólo falta un día para San Fermín. O más espeluznante y conjurador todavía: “Mañana es San Fermín”. Sólo de pronunciarlo me da un vuelco el corazón. Es difícil de entender, y soy consciente de que es irracional. Lo sé.

Pero es tan agradable este nudo en la garganta, este nerviosismo, como si algo inesperado fuese a ocurrir mañana. La misma sensación del niño que espera insomne la noche de Reyes, como la novia que se sube la cremallera del vestido minutos antes de la boda, o como el que va a ver por primera vez el mar. Todos son conscientes de que lo que esperan ocurrirá de forma predecible y efímera, pero, es tanta la excitación. Si pudiese elegir un himno para mi patria, que fuese entonces el Vals de Astrain, o la música de las peñas, porque sólo se me ocurre esbozar una placentera sonrisa de idiota cuando las escucho.

Pese a lo que pueda parecer, el 6 de julio me tocará trabajar, y el resto de sanfermines también, pero la emoción será la misma, incluso más. Porque cuanto menos alcohol se lleva en la sangre más auténtica es la emoción sanferminera. Una vez acabado el curso he empezado una nueva etapa, un buen pase de página. Han comenzado las prácticas y toca ahora trabajar y aprender mucho. De momento, parece que va todo bastante bien.


Esta tarde los txistularis advertían con su música que las fiestas ya están aquí.

Saludos a tod@s mis escritor@s de bitácoras, compañeros y amigos.
Seguiremos informando desde el frente.

Caravinagre

05. 05. 2006

Cartel y punto en boca

Antepenúltimo día de la escalera y ya tenemos cartel.

cartel de 2006Para los que no lo sepan, hoy 5 de mayo, es uno de los días de la ‘escalera de San Fermín’, como reza la famosa canción: “1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril, 5 de mayo, 6 de junio, 7 de julio ¡San Fermín!” Así, es costumbre en las peñas y entre los de Pamplona hacer una cena con la cuadrilla los días de la famosa canción, que por cierto fue el cartel del año pasado.

Respecto al cartel de este año… cada uno que juzgue lo que crea más conveniente. Original por lo menos es y tiene un motivo clásico de la cartelería sanferminera. No obstante, es un galimatías, no hay hombre, mujer o niño capaz de leer algo sin retorcer el cuello. Quizás no sea muy práctico para ‘anunciar’ las fiestas. A mí ni me disgusta ni me acaba de convencer, me resulta incómodo. Para este cartel, como todos los años, hay tantas opiniones como pamploneses somos.

Además, esto de jugar con la tipografía está bastante en moda en el diseño, pero no es el primer cartel premiado que ha utilizado estás técnicas: En 2002 ganó un cartel con un peculiar encierro de eses y efes. Son estilos diferentes, por supuesto, pero a mi gusto las eses y efes de 2002 eran más claras, sencillas, más originales, frescas y dinámicas. De todas formas es de agradecer los carteles que aun siendo originales, o utilizando técnica innovadoras –¡ojo!, y yo soy al que más barrabasadas le gusta hacer con los diseños- sean representativos de las fiestas y sean también funcionales, vamos que cumplan su función como cartel a la vez que como obra artística. Pero que no sea burdo cumpliendo una función e ignorando la otra.

¡Ah! Por cierto, tantos tiempos estudiando año tras año los “usos y normas” del castellano actual de Manuel Casado creo que ya lo he interiorizado hasta desarrollar una patología psicótica. ¿Os habéis fijado en el año del cartel? Los años no llevan punto, sólo las cifras. ¿Era así, no? En vez de poner en el cartel 2.006, debería ser 2006. No sé, pero está repetido hasta la saciedad en el cartel. Mala suerte para el que le salga sarpullido al verlo.

Caravinagre

26. 03. 2006

Guiris: liberales e isabelinos

tipical troop of guiris in San Fermin

Empiezan a brotar la semana previa a las fiestas de San Fermín. Su presencia es progresiva hasta alcanzar su máximo volumen el 6 de julio, cuando no, el fin de semana de las fiestas. Lo progresivo de su llegada a pensiones, hoteles, pisos y campigns cercanos hace que al principio pasen inadvertidos para convertirse más tarde en una plaga. Se les reconoce a primera vista por sus características sandalias con calcetines, los pantalones de tropecientos bolsillos, las mochilas y las gorras beisboleras y, por supuesto, por el desmadre, jolgorio y la alegría vital (o vinícola) de estos pelirrubios. Aunque también en plenos festejos son reconocidos por su recién comprada bota de las tres zetas, su extraña manera de ponerse el atuendo sanferminero, o por intentar abrirse una brecha tectónica en la cabeza desde la fuente de la Navarrería. Son los guiris. Unos auténticos fenómenos sociales. Los más entrañables son los australianos, yanquis, neozelandeses, ingleses, alemanes, belgas y suecos, por este orden. E incluso tienen su propio día: el día del guiri. Pero, ¿Por qué demontre los llamamos así?

El término ‘guiri’ parece estar bastante difundido, lo mismo hay ‘guiris’ en Benidorm que en Ibiza, Valladolid o en el islote de Perejil. No obstante, es curioso el origen de este término. Según recoge el diccionario de la RAE es una especie de apócope (una palabra recortada) de la expresión vasca de “guiristino” que era como llamaban los carlistas vasconavarros a los cristinos, más tarde a todos los liberales y a los soldados del gobierno e incluso a la guardia civil. Esto queda constatado por Don Federico Baráibar en su Vocabulario de palabras utilizadas en Álava (1903): “Guiristino se abrevió en guiri, como carlista se abrevió en carca.” Pero, aún hay más. Parece que la etimología correcta no es ésta.

Según Perez Galdós en su Episodio Nacional Zumalacárregui dice que la palabra “guiri” procede de la Guardia Real, unidad del ejército cristino, a cuyos componentes derrotó Zumalacárregui en la batalla de Alsasua. Vestían estas tropas liberales casaca azul, correaje blanco en cruz, y unas gorras de pelo con una chapa en la que estaba inscrito “G.R.I.” (Guardia Real de Infantería). Así, a los de la Guardia se les llamó “guiris” por las siglas que llevaban en la gorra y la cartuchera. D. José María Iribarren, en su Vocabulario navarro (magnifico, magistral y divertidísimo diccionario del habla popular navarra), asegura que esta explicación le convence. Además de “guiris”, los guerrilleros carlistas designaban a los liberales como ‘cuscos’ y ‘pirujos’ (tipos de baja estatura). También les llamaban ‘orzayos’, niñeros en euskera (‘haur’ niño/a y ‘zaindu’ –cuidar-), porque defendían a Isabel II que tan sólo era una niña.

Sin duda una historia peculiar para un palabro peculiar. Así, los guiris han pasado de disparar cañonazos y bayonetazos a los boinas rojas, a llevarla puesta, junto con el pañuelico, una bota de vino y una cogorza del quince.

Caravinagre


Fuente Bibliográfica: Vocabulario navarro, de José María Iribarren.