Mañana, en el ocaso tempranero del invierno, el bandido ‘Mielotxin’ y su secuaz ‘Ziripot’ regresarán un año más a cometer sus barrabasadas y atropellos en las callejuelas de Lantz. Tiempo tendrán durante esa tarde los vecinos de la aldea de capturarlo y ajusticiarlo. ‘Mielotxin’ quizás sea, junto con Luis Roldán hoy se cumplen 10 años de su captura en Bangkok, el villano más conocido de Navarra. Desde luego, el bandolero de Lantz, mucho más entrañable que el rufián que asaltó las arcas navarras, es uno de los grandes personajes del carnaval navarro.
Pero, por suerte, no sólo hay villanos en el carnaval –y en Navarra-, también hay grandes damas, personajes místicos, brujas, hombrecillos mitad caballo, personajes enmascarados, personajes danzarines, el ladrón de besos de Goizueta, o las mozas y mozos travestidos de Bera. Este año, como siempre, el carnaval empezó al poco de terminar la primera semana del año, pero preveo que no terminará con una simple resaca en marzo.

Lo poco que lleva rodado el 2006 empieza a ser cada vez más carnavalesco. Si por lo menos el año se bandease hacia un carnaval al estilo veneciano, tendría su toque de elegancia y sería menos hastioso. O si se pintase con el colorido del carnaval de Río o Las Palmas sería un año la mar de relajado. Pero, ni siquiera se parecerá al humor chirigotero de Cádiz. El 2006 será carnavalesco, pero genuino al estilo navarro, y esto es: rudo, ancestral, propio, serio, rocambolesco, místico y delicado.
¿Que de dónde saco yo semejantes ideas? La verdad, puede que sean cosas mías, pero desde luego ya me estoy empezando a cansar y eso que sólo llevamos dos meses de año. Resulta que en el 2007 tenemos elecciones forales, y parece que para algunos la campaña empezó en enero del 2006. Los políticos ya han empezado a danzar de un lado para otro, a ponerse los disfraces y las caretas para prepararse a arrancar unos votos y tirarse los trastos unos a otros. El carnaval navarro es especialmente gráfico para ilustrar todo el elenco de situaciones que soportaremos en este año de campaña continua.
Comenzamos en enero mismo asegurándonos al cabeza, a Miguel Sanz. Cabeza de muchas cosas, pero principalmente cabeza de lista de UPN y cabeza de turco de la oposición. Dijo el cabeza de Corella que este año no podía arriesgar y que había que ser valiente pa’ estar al frente de las elecciones. Esa misma semana salió a la palestra Chivite para asegurar ante las cámaras de la tele que no les dejaban entrar a pasar revista a los centros de salud. También Txentxo Jiménez ha asegurado que la coalición ‘Nafarroa Bai’ estará ahí. Ya han empezado en este segundo mes a darse porrazos unos a otros. Muchos de ellos son como muchos de los personajes del carnaval navarro, que en unas villas son bandidos y en otras héroes, o en unas admirados y en otras odiados. Esto será rudo. La guerra de declaraciones ya empezó, comienza a bandear el año político como los cencerros de los zampanzarres. Y Barcina, que no quiere ser menos, acaso nos planta un tranvía para antes de que acabe la legislatura.
Muchos de los políticos se cambiarán hasta el nombre, como los personajes del carnaval, quizás sea este el caso de Batasuna. Otros se travestirán como las mozas que se visten de mozo y los mozos que se visten de moza en Bera. Algunos pactarán con el diablo o acabarán haciendo tal aquelarre que el de Zugarramurdi parecerá de risa. Y sin duda, muchos de estos políticos que han comenzado ya el año pre-electoral acabaran quemados en la plaza del pueblo al estilo ‘Mielotxin’ o, sin duda, se quemarán ellos solitos. Claro que la política tiene su interés, del mismo modo que el carnaval tiene su gracia, su interés y su encanto. Pero vivir todo el santo día de carnaval durante un año sería una locura, y lo mismo pasa con vivir todo un año en constante campaña, acabaremos todos locos.
Caravinagre