09. 03. 2009

Una carrera para desempolvar el Sáhara

TINDOUF. (Argelia) | El 27 de febrero, en el destartalado y polvoriento puesto aduanero del aeropuerto militar de Tindouf, un policía argelino se reía de la navarra Maitane Chueca al escuchar las explicaciones de por qué llevaba una enorme piedra en la maleta. El agente vacilaba a la navarra: le sonaba a ciencia ficción que esta delgada mujer de pelo revuelto fuese la campeona de un maratón solidario celebrado en las entrañas del Sáhara, entre los campamentos de refugiados saharauis. Y más, que una rosa del desierto –una roca esculpida por los arañazos del viento sahariano—y una medalla fabricada con latas de conserva aplastadas fuese el premio de Maitane.

Lo cierto es que quedó primera en la clasificación femenina del primer maratón que ha corrido en su vida, el Sahara Maratón 2009. Fue la primera mujer en alcanzar la meta tras 42 agónicos kilómetros en mitad del desierto argelino. Uniendo con sus pasos los campamentos de refugiados saharauis de El Aaioún, Ausserd y Smara (que reproducen los nombres de las ciudades del Sáhara Occidental, “el Sáhara de verdad” que dicen ellos, abandonado por España y ocupado por Marruecos en 1976).

Junto a Maitane, cerca de 500 corredores de más de 20 nacionalidades diferentes han sudado en esta carrera solidaria celebrada el pasado 23 de febrero que persigue la meta de recaudar fondos y ayuda humanitaria para los refugiados. Y sobre todo, recordar al mundo el exilio de este pueblo: 200.000 saharauis continúan, después de 34 años, viviendo en una esquina del cuadriculado mapa africano prestada por Argelia en mitad de la hamada, un desierto que lejos de las dunas y los oasis es una descomunal extensión plana, achicharrada, vacía, baldía y pedregosa. El Sahara Maratón discurre por ese paisaje ocre y marciano desde hace nueve años organizado por dos asociaciones, una española y otra italiana, y medio centenar de voluntarios.

Para seguir leyendo… aquí.

Además de en LaVanguardia.es el reportaje se ha publicado (o será publicado en breve) en el Grupo Noticias (Diario de Noticias, Noticias de Gipuzkoa, Diario de Álava y Deia). Para leer la versión del Noticias de Gipuzkoa, aquí.

06. 03. 2009

Resaca sahariana

Hace cinco días ya que regresé del sur de Argelia. De Tindouf, la pequeña esquina del cuadriculado mapa africano que los argelinos prestaron a los saharauis que un día salieron de sus casas con lo que llevaban en los bolsillos, huyendo de la guerra. Hace ya 34 años que fueron desalojados de su país: primero abandonados por España y luego conquistados por Marruecos. Son unos de los campamentos de refugiados más antiguos del mundo. Dudoso mérito.

Viajé invitado por el Sahara Marathon 2009, una carrera solidaria que discurre entre los campamentos saharauis de El Aaiún, Ausserd y Smara y atraviesa la hamada argelina, donde viven refugiados 200.000 saharauis. La hamada es uno de los rincones más inhóspitos del Sáhara, un desierto que lejos de las dunas y los oasis es una descomunal extensión plana, achicharrada, vacía, baldía y pedregosa. La carrera se organiza para recaudar fondos y enviar ayuda humanitaria a estos campos de refugiados y de paso recordar al mundo el exilio de este pueblo. Este año, 500 corredores de más de 20 nacionalidades diferentes sudaron el 23 de febrero durante 42 agónicos kilómetros por ese paisaje ocre y marciano. El maratón se celebra desde hace nueve años organizado por dos asociaciones, una española y otra italiana, y medio centenar de voluntarios.

Escribo poco porque tengo un aún algo de resaca sahariana y arena en las zapatillas.

En los próximos días escribiré más. Ahora ya estoy de vuelta en tierras inglesas. Una vez más.

P.D.: Vale, sé que la tercera foto no es un increíble paisaje africano, pero os aseguro que es tan árido y rudo como el peor. Es mi calcetín embadurnado de arena el pasado domingo, ya en suelo inglés de nuevo. Y cada cierto tiempo aún encuentro arena por todo tipo de cosas, lugares y rincones. Esto debe ser aquello que dicen de que “el Sáhara no se olvida”.