28. 01. 2009

Cuatro imágenes para la historia islandesa

Reykjavik en 1912

Foto 1: Bahía de Reykjavik 1912. Un alfombra de lomos de bacalao preparados para ser salados cuando antes. Islandia es una escasa colonia danesa de miserables pescadores y ganaderos.

Foto 2: Islandia se independiza en 1944 de Dinamarca y en 50 años pasa de ser la nación más pobre de Europa a la más rica, pujante y desarrollada. La población de Reykjavik y de todo el país se dispara y comienzan a levantar más y más edificios y a alimentar el negocio del ladrillo.

Foto 3: La corona islandesa se convierte en una de las monedas más fuertes y seguras del planeta. El dinero corre a raudales y los islandeses compran los mejores coches del mundo, se van de compras a Paris, cenan una noche en Viena, pasean por Nueva York cualquier fin de semana y se compran casas en la costa española cuando les viene en gana. El dinero brota de la nada como los géisers, los volcanes, las aguas termales y la energía térmica islandesa. El país se convierte en el emblema de la gloria del capitalismo, todo se liberaliza y desregula. Todo el mundo es feliz. Pero nadie se pregunta de dónde sale el dinero: Islandia ni vende energía, ni se hace rica a costa del bacalao como antaño. Los bancos fabrican literalmente el dinero.

Foto 4: En 2008 la economía de Islandia cae como un castillo de naipes. Tal como vino el dinero, desaparece. Se lo traga la tierra. Deja de existir. El gobierno hace un llamamiento a la traquilidad, el país se va al garete pero se llama a la unidad nacional, dicen que no es hora de buscar responsables. Sin embargo, conforme pasan los días y la situación empeora más y más, la gente comienza tomar conciencia de la magnitud de la situación. El país vuelve a aprender cómo levantar la voz, después de 60 años sin organizar prácticamente ninguna manifestación. A las primeras manifestaciones asisten 15 personas, a la última más de 6.000 y consiguen tumbar el gobierno.

En menos de una semana se pasa de las declaraciones perseverantes y bravuconas del Primer Ministro diciendo que aguantará en el poder hasta 2011 a la completa y total dimisión del Gobierno. El presidente de la nación acepta la dimisión del gobierno y de su Primer Ministro. Charla con todos los partidos previendo un posible gobierno de unidad nacional. El Presidente da un golpe de efecto y asegura que uno de los compromisos que desea para el país es una reforma de la Constitución. Se habla de refundar el país. Ésta era una de las propuestas de los manifestantes y los grupos de oposición. Una semana para la historia de Islandia, que todavía continúa en incógnita.

Este es un simple aperitivo fotográfico. Acabo de llegar a Inglaterra con mucho material y exhausto. Muy cansado. Han sido días duros. Todas las fotos están sacadas o en mayo de 2008 o esta semana. La última foto es de la multitudinaria manifestación del pasado sábado.

22. 01. 2009

Retorno a Reykjavik

Este blog tiene una etiqueta que dice “Islandia y Groenlandia 2008”. Muy correcta. No tenía ni la más mínima sospecha ni intención de volver a rozar la imaginaria línea que en los 66 grados norte traza el círculo polar ártico en mucho tiempo. Pues bien, nada más y nada menos que siete meses después y contradiciéndome a mi mismo, regreso a Reykjavik. Estaré allí el viernes mismo, en pleno enero y plena oscuridad. ¿Por qué?

La economía islandesa respira a trompicones, como un enfermo terminal. En octubre la remota isla ártica sufrió el terremoto más desastroso de su historia y no fue geológico. Los tres bancos principales fueron nacionalizados y se declararon en bancarrota, la bolsa de Reykjavik suspendió su actividad cuando sus valores dibujaron el diagrama de un seísmo y se hundió más de un 70%, la corona islandesa perdió más de la mitad de su valor y se convirtió para el resto de naciones en una caricatura de divisa, que dejaron incluso de cambiarla durante casi 20 días porque casi sólo podía hacer paridad con la del Monopoli.

Ahora Islandia es un pozo sin fondo, su deuda es nueve veces su Producto Interior Bruto y ha quedado a merced del Fondo Monetario Internacional. Su economía se ensambla mejor al lado de algunas de estados atravesados por la línea del Ecuador o el Trópico más que por el círculo polar ártico. La periodista islandesa Iris Erlingsdottir bautizó la semana pasada a su país como el “Zimbabwe nórdico”.

Se puede decir que Islandia murió de éxito: pasó de ser una isla habitada por pescadores testarudos que hicieron literalmente del bacalao su bandera (desde el s. XVII hasta 1904 fue la enseña nacional) y que cuando plantaban nabos estos aparecían ya cocidos debido a las calenturas de la negra y tostada tierra volcánica, a ser en 2008 el lugar donde Mercedes-Benz se jactaba de haber vendido más coches de lujo, donde el índice de desarrollo humano era casi extraterrestre y los recién licenciados no querían hacer prácticas en Europa porque en su país ganaban 6.000 euros al mes frente al mileurismo continental. La agresiva liberalización del mercado, inversiones de alto riesgo, la privatización masiva, una inflación que crecía cada año a un ritmo trepidante (un 14% en 2008) fueron algunos de los ingredientes que lanzaron a esta nación pedregosa, geológicamente violenta y vikinga, al éxito y que luego la han hundido.

Y humillado: el pequeño y arruinado país fue incluido por el gobierno británico en la lista de países terroristas para poder de este modo, aplicando la ley antiterrorista, congelar los movimientos de los bancos islandeses e intentar recuperar el billón de libras esterlinas que los británicos y más de 100 entidades inglesas guardaron allí. El dinero simplemente se lo ha tragado la tierra.

Pero a Estrella Björt Rodríguez todo esto le da igual. Ella tiene un año y medio, un puñado de flamantes y nuevos dientes de leche, unos padres que la quieren una barbaridad y amigos con los que jugar. Porque aunque le pese a la periodista islandesa, y por fortuna, Islandia no es Zimbabwe. Estrella Björt no lo sabe pero ella es el emblema del éxito de una nueva generación de islandeses. Unos islandeses del sur de los Pirineos. Forjada y nacida en Reykjavik, Estrella Björt (que en islandés significa “luminosa”) no lleva genes vikingos sino vizcaínos y castellanos.


Sus padres, Miguel y Lorena emigraron hace unos años hasta Islandia buscando un futuro más brillante que en España y allí tuvieron a Estrella. Ahora están en un aprieto. Sus ahorros mermados y sus deudas multiplicadas. La vida nunca ha sido fácil en la isla ártica, ya que sólo las condiciones climáticas hacen que no sea el lugar más amable para vivir. Lorena decía en mayo que si tenían otro niño/a quería que naciese en Islandia, las ayudas a la maternidad y excedencias eran asombrosas. Ahora todas estas ayudas se tambalean. Miguel, Lorena y Estrella comparten suerte con una completa saga hispano-islandesa: el hermano de Miguel, casado con una chica islandesa; Xavi, un abogado catalán; Elvira, una profesora en la Universidad de Reykjavik; Atxón, un curtido biólogo al servicio del gobierno y cazador de ballenas y otros que con sus historias, sus manos y brazos están contribuyendo a la historia de un país forjado en la testarudez por salir adelante.

¿Cómo lo llevarán? ¿Qué está ocurriendo dentro de la isla? ¿A qué mayores dificultades se encaran estas familias que además no son islandesas? ¿Cuál es la suerte de los inmigrantes españoles en este país que antes no conocía el paro y ahora se piensa si entrar en el euro o emigrar al directamente continente?

La mejor forma de contestar a todas estas preguntas parece que es ir a Reykjavik y comprobarlo yo mismo con mis ojos. También es lo que Miguel y Lorena, con su paciencia y generosidad infinita, me recomendaron y a los que me alegrará terriblemente saludar de nuevo. A ellos y a toda la gente que vive allí, que ya vaya el barco viento en popa o haya naufragado, siempre acogen con extrema bondad y generosidad a un polizón como yo. Así que si todo va bien el viernes 23 de enero volveré a pisar la capital más norteña del planeta.

Me voy a hacer un poco más pobre aún yo también y voy a pasar bastante frío. Me dicen que en enero, cuando casi todo el día es ocuridad, es cuando Islandia muestra su carácter más auténtico. No hay apenas turistas, sólo el frío y los islandeses resistiendo. Espero repescar buenas historias en mi regreso a Reykjavik.

P.D.: Algunas fotos del anterior viaje, aquí.

20. 01. 2009

Ya está

America's remake

Y digo yo… después de tanto fuego artificial… ¿empezará a currar algún día? Venga, al tajo.

19. 01. 2009

Encontrarse

“Es una suerte que haya emprendido este viaje, de otra forma no me habría conocido jamás”.

Joseph Roth (1894-1939), durante su periplo por la recién instaurada URSS como periodista y cronista en aquel nuevo e inmenso país.