03. 10. 2008

Traficantes de carne humana

El 24 de noviembre de 1852 en el Boletín Oficial de Navarra el Gobernador Civil, Joaquín Maximiliano Gilbert, escribía esto:

“[sic] Ha llegado á mi noticia que varias personas que se dedican a enganchar jornaleros de ambos sexos, para mandarlos a los estados de América que en otro tiempo pertenecieron á la Corona Española, recorren esta provincia y particularmente los pueblos de la montaña, alucinando con quiméricas ideas de un feliz prevenir, á la incauta juventud, la que llena de las esperanzas de que un futuro bienestar les hacen concebir esos traficantes de carne humana, no dudan en desprenderse de los brazos de sus amados padres, y alejarse del país que les ha visto nacer, y en el que hasta aquí han encontrado su subsistencia si han sido honrados y laboriosos. Esta emigración no sólo es una verdadera fatalidad para la provincia, porque arranca considerables brazos a la agricultura y a la industria, disminuyendo por consiguiente su riqueza, sino que lo es para todos aquellos jóvenes inexpertos que se dejan fascinar por las pomposas ofertas de aquellos seductores.

“Faltaría al deber que me impone el alto destino que ejerzo, si no procurase por cuantos medios están a mi alcance, evitar una emigración que acabaría por arruinar el país, empezando por hacer sumamente desgraciados á los incautos que se dejan seducir por las personas que se dedican á este punible comercio. Para conseguir mi objetivo, creo sea suficiente presentar á los ojos de los jóvenes de ambos sexos, el cuadro fiel de la suerte que les espera desde el momento que abandonan el patrio suelo. Embarcados los ingenuos seducidos se hallan hacinados en el buque sin más abrigo ni cama, que lo que pueden llevarse de sus casas, con escaso alimento, y este con harta frecuencia de mala condición. Así atraviesan el Océano en busca de la rica playa en la que esperan adquirir largos tesoros.

“Pero cuando llegan a las costas de América, no pueden poner ella sus plantas, sin haber pagado su pasage, y como estos desgraciados no tienen medio de satisfacerlo, es necesario que firmen en un contrato á otro nuevo especulador, ofreciéndole servirle en las faenas que le acomoden, por un tiempo determinado.: así que el joven navarro que tan fiero se ha mostrado siempre, de su libertad é independencia, vénde una y otra vez á un extranjero, para proporcionarse una subsistencia, que con su honradez y laboriosidad tenía asegurada en su querida Patria… Más desgarrador es aun la parte del lienzo que ocupa el sexo femenino, en el que no se ve sino muchachas que la Providencia había destinado á ser honradas madres de familia, convertidas en miserables prostitutas… Confío que los alcaldes, corporaciones populares, y las personas de prestigio, no serán sordas á este llamamiento que hago á su distinguido celo y acreditado civismo, y exijo a los primeros, que por tres días festivos consecutivos, hagan leer en voz alta esta circular en el punto que consideren más a propósito, y la fijen luego en los sitios acostumbrados de la población…”

De todo esto hace más de 150 años. ¿A alguien le suenan de algo estas historias?
Encontré este texto por casualidad mientras buscaba documentación para un reportaje sobre un pueblo de Navarra. Me impresionó.