29. 09. 2008

¡Viva Luis!

viva lewes

Escribo desde Lewes, un diminuto pueblo del sur de Inglaterra. Vuelvo a dar señales de vida después de un mes de inactividad bloguera. Pero es que me ha costado sentar el culo y coger hábito de escribir otra vez.

La verdad que “Luis”, como llamamos cariñosamente a nuestro pueblo de acogida y como se pronuncia, es un sitio idóneo para mejorar el inglés, estudiar y llevar una vida tranquila. “Luis”, abulta más de lo que debería en un mapa, sólo es un puñado de casas victorianas apiñadas alrededor de una colina coronada por un castillo medieval. Está a una hora de Londres y a 20 minutos de la costa inglesa del canal de la Mancha. Una costa cortada con la misma gracia que cuando los ingleses untan su cuchillo en la mantequilla: con unos acantilados completamente blancos, impolutos y perfectamente verticales. Nada que ver con los escarpados, quebrados y caóticos perfiles de la costa cantábrica, por ejemplo.

Aquí el paisaje inglés es un inmenso campo de golf: colinas suaves y absolutamente verdes. Sólo se necesitan palos y banderines. Bueno, y apartar a los millares de ovejas que pastan. Estos días da gusto pasear por la campiña inglesa porque el sol está brillando con fuerza, las temperaturas son agradables y no llueve. Estamos lo que se llama aquí “indian summer”, algo así como nuestro veranillo de San Miguel.

No obstante, cuando llegué aquí hace dos semanas daba la sensación de que el pueblo se iba a ahogar con tanta agua cayendo del cielo. “Flood risk” (riesgo de inundaciones) dijeron por la tele. La gente en Lewes “se rasgó los chubasqueros” de miedo, en el año 2000 el pueblo se hundió entre las aguas de una terrible inundación. El cielo exprimió sobre “Luis” hasta la última gota y la gente fue rescatada con balsas y lanchas zodiacs.

Desde entonces aun soportan algunas consecuencias: numerosos planes del Ayuntamiento y las constructoras quieren levantar caros edificios en aquellas zonas que el diluvio devastó hace ocho años; vecinos y asociaciones advierten del peligro de construir sobre los terrenos que absorben el agua y hacen el drenaje al río cuando éste se desborda.
También desde entonces “Luis” se convirtió en un “Pueblo en Transición”, una red de pueblos a lo largo y ancho del mundo que pretenden hacer una transición tranquila y sosegada hacia un futuro escenario de agotamiento de las energías fósiles, un mundo globalizado y con un clima aceleradamente cambiante. La forma de hacerlo es ser energéticamente suficiente, más verde, más ecológico, más respetuoso. Casi todo el mundo se ha tomado la transición muy en serio en este pueblo.

El carácter de los “luisanos” (¿”luisines”?) está estrechamente relacionado con aventuras como ésta de los Pueblos en Transición. Lewes ha discurrido por los anales de la historia siempre con una actitud asalmonada, a contracorriente. Desde que en 1264 derrotasen a su propio monarca en la llamada Batalla de Lewes siguieron bandeando a su aire en la historia. En el siglo XVII descubrieron un complot de un grupo de fervientes católicos que pretendían matar al rey (protestante) y volar por los aires el Parlamento Inglés con decenas de barriles de dinamita. Ahora todos los años conmemoran aquel intento fallido, y queman una figura del Papa de la época, Paulo V, que martirizó a 17 protestantes en Lewes.
Para colmo, Thomas Paine uno de los precursores de la emancipación de las colonias de América del Norte, padre de la declaración de Independencia de los Estados Unidos de América y de la Declaración de los Derechos del Hombre fraguó todas sus ideas en este apacible pueblo y fundó una sociedad republicana que sigue aun hoy en día funcionando. La última idea que han tenido en Lewes es imprimir su propia moneda, este mismo mes.

Creo que “Luis” y yo nos vamos a llevar muy bien.

P.D.: “Viva Lewes!” es el nombre de una revista local. Podéis ver algunas fotos que he sacado de “Luis” aquí.