Migajas (el 2008 será un buen año, I)
“Los italianos tenían los quesos más grandes que he visto en mi vida. Eran redondos y estrechos, grandes como un volante de camión. Se sentaban en la andanada de la plaza de toros en tropel a comérselos bajo el sol del verano. Los descubrían y sacaban de sus macutos y los quesos brillaban. Se los comían alternando con pan. Nos daban mucha envidia. Y pasábamos mucha hambre.
En casa sólo teníamos un cuto (cerdo, en Navarra) y era lo que podíamos comer el resto del año pero nuestra desgracia era que no teníamos nada que echarle para comer al animal. Así que a mi hermana y a mí, junto con otras chiquillas, nos mandaban a la plaza de toros con un cubo a recoger los restos de comida que dejaban los italianos, su reguero de migas, cáscaras, mondas y trozos de queso. A veces les pedíamos que nos echasen directamente algún trozo.
Los italianos eran ruidosos y cantarines. Sus risotadas, gritos y aspavientos resonaban en todo el ruedo. Nosotras pasábamos mucha vergüenza. A veces nos dejaban limpiarles sus descomunales botas militares y a cambio nos daban algún dulce o chuchería. A las chicas más mayores, de trece o quince años, les echaban los ojos, las manos y las piropeaban en italiano. No hacía falta entenderles para saber qué decían. Al tiempo, los italianos se marcharon. Pero más de uno se dejó algo en Tafalla: algunas chicas se vieron igual de pobres que antes, y además con un embarazo a la italiana.
También estuvieron los alemanes, pero eran muy serios y discretos. Además, no se les entendía nada”.
Foto: Niñas en Bilbao durante la Guerra Civil (1936-39), de Robert Capa Más aquí.












Gente familiar…, los italianos. Los alemanes, unos extraños.
¡Más, más, queremos más!
(Sí, los alemanes están muy lejos, como dice Eresfea y como ilustra esta charla entre gallegos:
-¿Y tus hijos?
-Uno emigró lejos.
-¿Sí? ¿Adónde?
-A Sttutgart.
-¿Y el otro?
-El otro cerca, a Buenos Aires.)
¡¡Y tan familiares, Eresfea!! Como que dejaron descendencia. E indecencia.
La anécdota de los gallegos creo que no sólo es muy ilustrativa sino una verdad científica. Mis abuelos aún hablan así de lugares como Buenos Aires o Alemania.
Este entrecomillado es un trocito (reproducción libre y no literal) de una conversación que tuve en día 1 de enero de 2008. El día de año nuevo. Por eso, el 2008 será un buen año. Y no son batallitas. Nuna me habían contado esta historia hasta ese día.
Abrazo.
P.D.: Habitualmente estas historietas de la guerra civil son un poco añejas y rancias, ¿no? No sé si seguir.
Respuesta a tu posdata: esas historias son cojonudas. Haznos el favor de seguir, anda.