14. 03. 2007

La salida

Una última tarde de primavera de ardor y sudores. En una parada de autobús urbano esperaban dos portugueses. Habían terminado su jornada laboral en una obra cercana, una de las muchas urbanizaciones en construcción. Departían a gusto, quizás sobre el calor, sobre su futuro, o sobre los hogares y las historias que dejaron para trabajar aquí. A su lado, una jubilada rechoncha con una chaqueta de punto “por si refrescaba” escuchaba la conversación. Para ella era un galimatías pero lo hacía por costumbre. A juzgar por la tez de estos tipos, tostada como la de un cochinillo al horno y curtida como un cinturón, también había lucido el sol otros días. Uno de ellos se rascó el brazo y dejó ver una piel menos morena más arriba de la manga. Sin duda, el bronceado del “currela”.

Llegó el autobús. Continuaron los obreros hablando, más alto si cabe, una vez dentro. En la siguiente parada: una pareja de ancianos y una joven muy guapa. La chica había desapolillado la ropa de verano del armario para lucir su bronceado de ‘solarium’. Los lusos analizaron de arriba abajo el moreno de la muchacha y siguieron hablando enérgicamente. Sin duda, estaban discutiendo. Delante de ellos, la pareja de ancianos, conversaba en euskera a viva voz, contribuyendo a la algarabía y mezcolanza de idiomas. Pasaron quince minutos hasta que cesó el guirigay de la Torre de Babel rodante, cuando por fin bajó la mayoría de los pasajeros, entre ellos los portugueses. Sin apenas dar un paso sobre el asfalto se volvieron hacia la puerta de salida, entonces uno de ellos pronunció tartamudeante: “irrrteeeeraa”. El otro hizo ademán de quedar conforme, y comenzaron a hablar mucho más sosegadamente.

04. 03. 2007

Casi regalado


Algunos tienen tantas ganas de liquidar el género, que tiran la casa por la ventana. Ya saben a precio “casi regalado” pueden ser ustedes padres y madres. Además elegir el sexo del retoño, esto no lo hace ni la ciencia.

Esta captura es del escaparate de una de las tiendas Alonso de Pamplona. Uno de los muchos comercios que han decidido bajar la persiana para siempre en la capital navarra.

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