15. 10. 2006

La ciudad gallinero

Ahí estaba el hombre tan tranquilo. Pagando la compra con dos periquitos cagándole el hombro a destajo. Estuve buscando la cámara oculta. El hombre pagaba mientras hablaba con su mujer, la cajera del hipermercado hacía cómo que no veía nada, y los que estábamos esperando en la fila nos mirábamos para convencernos de que era cierto. El tipo llevaba una pareja de periquitos que no paraban de hacerse carantoñas, canturrear y moverse por su hombro, que lo tenía sucio cómo el palo de un gallinero, en el más estricto sentido. Gastaba una camisa color teja y un pantalón de pinzas. Eran una pareja de sesentones que habían salido hacer la compra con sus mascotas, y además la compra del mes, porque llevaban el carro saturado. Atípico, desde luego. Pero, o lo hacían muy a menudo o tenían a los pájaros más entrenados que el perro de Paulov, porque no se volaban de allí. Pagaron y se marcharon los cuatro como si los raros fuésemos nosotros.

Creía que era lo más peculiar que había visto con las mascotas en la ciudad, pero siempre sale uno escarmentado de las autolecciones. Tres días después, paseando: una pareja con un loro en el hombro. Me empecé a preocupar. Quizás sea esta la gripe aviar, en los 80 la pandemia era que andaba medio mundo con el mono colgado, y puede que ahora sea con los pajarracos. Lo primero que haces es no saber a dónde mirar, o qué pensar, luego se te ocurre el típico comentario gracioso relacionado con piratas, pero luego entra el acongojamiento cuando te acuerdas de Hitchcock. Lo mejor de todo es que el hombre antes de entrar a una tienda se acercó al hombro de su mujer, y el loro migró. Al salir de comprar misma operación, y vuelta a pasear con el loro a horcajadas. No sé por quién preocuparme más si por el animal o por el loro.

Pero esto es un suma y sigue hasta el infinito. Casi a diario, hacia la hora de la siesta hay debate de cotorras a viva voz frente a mi casa. En el edificio de enfrente, en el quinto piso, hay una mujer que vive sola con sus tres perros a los que trata como hijos y a primera hora de la tarde sale a la ventana a tirar bocadillos (no se le puede llamar pedacitos de pan a media barra) a las palomas. A parte de que está prohibido y luego el ayuntamiento tiene que mandar esbirros a exterminarlas, acaban en los balcones de todos los vecinos las palomas y los panes. Así que salen otras vecinas de su edifico, del mío y del de al lado a increparle y gritarle. Llevan razón, pero al final es un debate grotesco que acaba en un: “No susois personas humanas, que son más buenos los animalicos que ustedes”. Antes la gente se quejaba de que los perros defecaban en cualquier sitio y te podías llevar sus regalos a casa, ahora nos quejamos que las papeleras para cagaditas de perro huelen mal. Lo último: hace dos semanas un pez colorado se suicidó tirándose desde el tercer piso hasta el patio de mi casa. Y el caso es que le comprendo.

Caravinagre

P.D.: La foto es mía. Es el pez suicida que saltó desde una pecera de una ventana del tercer piso hasta el patio de mi casa. Daba bastante asco y el pobre pasó ahí un par de días, hasta que nos dignamos a levantar el cadáver.

5 zartakos »

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  1. carol dice:
  2. A mi padre le gustan los periquitos, asi que debajo de la ventana de mi cuarto tengo una jaula de 5 por 2 metros con unos cuarenta periquitos. Si se me ocurre un dia despertarme a las 6 de la manana no me puedo volver a dormir, porque los periquitos ya estan despiertos y cantan como locos. Pero la verdad es que es muy bonito mirarles, y yo me puedo pasar horas seguidas viendoles interactuar.
    Las palomas son otro tema, son putas ratas voladoras.
    Me ha gustado mucho.
    Saludos

  3. itziar dice:
  4. oh animalia maiteak. Nik etxean txori bat daukat, hori txoria, ez dakit ze motatako txoria den. Eta hor egoten da bere kaiolan, nire ustez triste, nire aitak kaiola noiz irekiko dion zain. Hasieran ilusioz ateratzen zuen kaiolatik, etxeko sukaldetik hegan egin zezan, orain ordea, igeri egiteko adina kaka dauka kaiolan. Nik libre utziko nuke. Etxean bestela ere nahiko animalia gara, jajaja

    oh mis queridos animales. Yo tengo un pájaro en casa, un pájaro, porque no se qué tipo de pájaro es. Suele estar ahí, en su jaula, triste, esperando cuándo le abrirá la jaula mi padre. Al principio lo sacaba a la cocina, para que volase un poco, pero ahora, tiene tanta mierda como para nadar. Yo lo dejaría libre. En casa, sino también, ya somos bastante animales, jajaja.

  5. Xabi Erro dice:
  6. Yo tengo hermanas pequeñas, me es más que suficiente.

    ¡Páaaaajaro!

    Daniels, tienes que ayudarme con el nuevo blog.

  7. Xmooth dice:
  8. Qué geniales son tus textos :) No es por peloteo, pero los disfruto tanto como los de mi predilecto Millás en El País; aunque rara vez comente por aquí.

    Por cierto, y ya por seguir con el tema de los pajarracos. ¿Soy yo o cuando éramos críos había más palomas? Hace que no veo yo un buen grupico de palomas en un parque ni sé. Habrá que pedirles a los de Biología alguno de esos censos que todos los años por estas fechas les encargan sobre la población de ratas voladoras…

  9. Xabi Erro dice:
  10. Sin duda alguna, eres tú.

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