24. 10. 2006

Congreso Internacional de Nuevo Periodismo


Estaba en el aeropuerto pero es quizás una representación del congreso…

Y una vez nos plantamos en Valencia comenzó el Congreso
. El lugar de encuentro era idóneo, en el corazón de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, aunque pese a la vanguardia del entorno en muchas ocasiones se hablo más del ‘viejo periodismo’. Como tenía quedar los premios Príncipe de Asturias al día siguiente, el Felipe nos envió un video grabado en casa para inaugurar el Congreso. El plan debió ser: Felipe habla y Leti graba. Un video que sobraba y que sólo me sirvió para darme cuenta de que el muchacho tiene un filón para rato en los mensajes de felicitación navideños de La Zarzuela.

Sin duda, hubo grandes ideas y ponentes del Congreso, uno de ellos a mi juicio fue el grandioso Dan Gillmor (foto de la derecha), periodista y profesor en la Universidad de Berkley (EE.UU.), que hizo una ponencia brillante tanto por el contenido acerca del nuevo periodismo ciudadano como por los ejemplos y el sentido del humor con el que lo expuso.

Con luz propia brilló también Gumersindo Lafuente, ex director de elmundo.es, que aseguró que “los periódicos tradicionales ya están muertos, y por eso lo único que interesa ahora es la salud del periodismo” para que no muera con esa prensa de papel. Lafuente, que encumbró elmundo.es hasta la cima de los medios digitales europeos, fue invitado hace un par de meses por Pedrojota a cruzar la puerta sino se plegaba a las exigencias de la misma línea editorial del papel. “Ayer me inscribí en el INEM e imaginación no me falta para llevar a cabo mis proyectos”, aseguró Lafuente que habló sin remilgos acerca del trabajo honesto y con independencia y de cómo fue puesto de patitas en la calle por ello. Junto a él dio un magnífico repaso a los medio digitales , sus grandezas y miserias el director de lemonde.fr, Jean François Fogel.


Vista general del Congreso

En la conferencia sobre blogs participaron (de izq. a dcha.) el blogger francés Löic Le meur, el moderador y blogger español José Cervera, la británica Zoe McCarthy y el archiconocido Ignacio Escolar.

La verdad que hubo intervenciones buenas para rato como la del blogger galo Löic Le Meur o el español Nacho Escolar. Impresionantes las ponencias de Alberto Cairo infografista y diseñador que actualmente es profesor en la Universidad de Carolina del Norte, o Mario Tascón director de Prisacom. También muy interesante estuvo la mesa redonda sobre los medios ‘nativos de la red’ o digitales en la que estuvieron presentes los más ‘importantes’ medios digitales. Se repasaron muchos temas tanto de televisión radio y papel, aunque muchas veces se rayó en lo cotidiano y el viejo periodismo, ejemplo de ello: Zarzalejos, director de ABC, que fue presentado como ‘un dinosaurio’. También hubo tiempo de debates, broncas, chismorreos o nuevos proyectos. Así, el nuevo presidente de la COPE, Alfonso Coronel de Palma dejó caer que Federico Jiménez Losantos desaparecerá en breve de la programación.

Iñaki Gabilondo al final no asistió al Congreso, y el gran ausente fue el corresponsal de Al Yazeera, Lamis Andonis, que tenía una cita con la justicia española. La que sí se pasó por allí para hacer bulto fue la vicepresidenta del Gobierno español Mª teresa Fernández de la Vega que demoró la clausura del congreso sin decir nada de sustancia.


Sobre medios digitales (de izq. a dcha.) Antonio M. Beaumont de elsemanaldigital.com, José Hervás de laestrelladigital.es, el moderador de la mesa y profesor de la Universidad de Navarra, Ramón Salaverría, Javier Somalo de libertaddigital.es, y Constantino Mediavilla de madridiario.es.

Vicente Vallés de Tele 5; Pedro García, Director General RTVV; Pepa Bueno de TVE; y Javier García de la Vega de Antena3.


La vicepresi, a la izquierda uno de los organizadores del Congreso, Fernando Jaúregui, y a la derecha un conseller valenciano

19. 10. 2006

Atravesar el cielo


El avión de Airnostrum de Noain, de hélices, una especie de avión de Indiana Jones.


Las ‘Colas’. (Aeropuerto del Prat de Barcelona)


Atraesando el cielo.

Los aviones que salen desde Noain son autobuses con hélices, pero he descubierto que me encantan. Es magnífico viajar tan rápido, aunque da pena, Navarra se hace pequeña muy rápido y desaparece instanteneamente en el horizonte. Navarra se acaba en apenas tres anacardos, de esos de ‘cattering’ de vuelo. Aunque es doloroso, sin lugar a dudas quizás sea más que oportuno vernos así: tan pequeños como un cacahuete en el mundo.

P.D.: Tenemos también reportaje con ‘friki fotos’ para todos los amantes de estas tonterías, (Javi y demás personajes). Por otro lado, son las tres de la madrugada y mañana tenemos que madrugar para ir al Congreso y aquí estamos poniendo tonterías. Algunos compañeros de habitación y de paseos valencianos me preguntan a ver porqué tecleo tanto y si estoy escribiendo las ‘memorias de África’. En fin, estamos bien por aquí en Valencia, aunque os recomiendo que no pidáis patxaran en estas tierras.

15. 10. 2006

La ciudad gallinero

Ahí estaba el hombre tan tranquilo. Pagando la compra con dos periquitos cagándole el hombro a destajo. Estuve buscando la cámara oculta. El hombre pagaba mientras hablaba con su mujer, la cajera del hipermercado hacía cómo que no veía nada, y los que estábamos esperando en la fila nos mirábamos para convencernos de que era cierto. El tipo llevaba una pareja de periquitos que no paraban de hacerse carantoñas, canturrear y moverse por su hombro, que lo tenía sucio cómo el palo de un gallinero, en el más estricto sentido. Gastaba una camisa color teja y un pantalón de pinzas. Eran una pareja de sesentones que habían salido hacer la compra con sus mascotas, y además la compra del mes, porque llevaban el carro saturado. Atípico, desde luego. Pero, o lo hacían muy a menudo o tenían a los pájaros más entrenados que el perro de Paulov, porque no se volaban de allí. Pagaron y se marcharon los cuatro como si los raros fuésemos nosotros.

Creía que era lo más peculiar que había visto con las mascotas en la ciudad, pero siempre sale uno escarmentado de las autolecciones. Tres días después, paseando: una pareja con un loro en el hombro. Me empecé a preocupar. Quizás sea esta la gripe aviar, en los 80 la pandemia era que andaba medio mundo con el mono colgado, y puede que ahora sea con los pajarracos. Lo primero que haces es no saber a dónde mirar, o qué pensar, luego se te ocurre el típico comentario gracioso relacionado con piratas, pero luego entra el acongojamiento cuando te acuerdas de Hitchcock. Lo mejor de todo es que el hombre antes de entrar a una tienda se acercó al hombro de su mujer, y el loro migró. Al salir de comprar misma operación, y vuelta a pasear con el loro a horcajadas. No sé por quién preocuparme más si por el animal o por el loro.

Pero esto es un suma y sigue hasta el infinito. Casi a diario, hacia la hora de la siesta hay debate de cotorras a viva voz frente a mi casa. En el edificio de enfrente, en el quinto piso, hay una mujer que vive sola con sus tres perros a los que trata como hijos y a primera hora de la tarde sale a la ventana a tirar bocadillos (no se le puede llamar pedacitos de pan a media barra) a las palomas. A parte de que está prohibido y luego el ayuntamiento tiene que mandar esbirros a exterminarlas, acaban en los balcones de todos los vecinos las palomas y los panes. Así que salen otras vecinas de su edifico, del mío y del de al lado a increparle y gritarle. Llevan razón, pero al final es un debate grotesco que acaba en un: “No susois personas humanas, que son más buenos los animalicos que ustedes”. Antes la gente se quejaba de que los perros defecaban en cualquier sitio y te podías llevar sus regalos a casa, ahora nos quejamos que las papeleras para cagaditas de perro huelen mal. Lo último: hace dos semanas un pez colorado se suicidó tirándose desde el tercer piso hasta el patio de mi casa. Y el caso es que le comprendo.

Caravinagre

P.D.: La foto es mía. Es el pez suicida que saltó desde una pecera de una ventana del tercer piso hasta el patio de mi casa. Daba bastante asco y el pobre pasó ahí un par de días, hasta que nos dignamos a levantar el cadáver.