Órdago o farol
Nadie imaginó que un día cualquiera tantos navarros intentarían leer un artículo en alemán, ocurrió ayer y desde luego no fue un brote espontáneo de germanofilia. El principal y más prestigio periódico alemán, el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung publicaba: “Volkswagen will raus aus Pamplona”. Simple y llanamente quiere decir “Volkswagen se irá de Pamplona” (1, 2 y 3). Ni más, ni menos. No obstante y a pesar del titular, el artículo del rotativo alemán matiza que la multinacional está “estudiando marcharse de la ciudad española de Pamplona”, no hay nada seguro. De todas formas, nadie sabe si es un farol del grupo VW, o si realmente es un órdago como un catedral. Con un grupo Volskwagen con pérdidas en todo el mundo, y con una planta –la de Pamplona- que pese a cuadruplicar sus beneficios es insidiosa y difícil de tragar desde Alemania por su conflicto sindical, se puede esperar cualquier cosa. La partida de mus está llegando a su fin. O nos jugamos todas las piedras, aún a riesgo de perder algo, o nos quedamos mirando de brazos cruzados y lo perdemos todo.
Actitud esta última, la del mirón, propia del Gobierno de Navarra. Algunos creen que la jugada no va con ellos. Pero cada día que la planta de Volkswagen está parada no sólo sufren los trabajadores de Landaben, sino que sufre toda la economía y el futuro de Navarra. Nos hemos convertido, a falta de un plan industrial emprendedor y serio, en un gigante de pies de barro. Un coche menos en Landaben supone casi 5.000 euros menos que entran en las arcas de la Hacienda Foral, supone también que todas las empresas y talleres abastecedores de VW –que no son pocos- no producen, ni ganan nada de nada. Y ‘los del polo’ producen 1.200 automóviles al día, que es mucho dinero. Y trabajan cerca de cinco mil personas, pero si contásemos con todos los trabajadores de esas factorías y talleres que dependen del gran panal de los coches alemanes podemos contar con medio Pamplona.
Muchos dicen: “¿Pero estos de la Volskwagen de qué se quejan? Otros estamos mucho peor”. Pero peor que podemos estar si esto no se soluciona. Miguel Sanz acusa a los sindicatos de la situación, pero también se le puede acusar a él, que pese a lavarse las manos como Pilato, bien que se ha cruzado de brazos sin echar, ni dar, una mano en esta complicada partida de mus. Los sindicatos a su vez acusan a la dirección de la planta navarra, que seguramente tampoco puede ceder mucho más presionada por arriba y por abajo. Los de la dirección hacen lo propio contra los sindicatos. Quieran o no, guste o levante ampollas, tanto los unos como los otros son pareja en esta partida, y más vale que se hagan bien las señas. Josu Sánchez-Bruna, presidente del comité de VW Navarra, reconoció ayer verse totalmente sorprendido y no quiso hacer declaraciones “sobre rumores”, asegura que no sabe nada, pero ve ahora más necesario y urgente que nunca que la planta de Landaben tenga un convenio firmado. Por su parte, Luis Erro, director de VW Navarra, se mostró esperanzador y expresó su deseo de que la actual situación pueda resolverse pronto y el futuro plan industrial de desarrollo les sea propicio. Corre otro rumor, aunque de esos que no se publican en Alemania, de que la futura producción del nuevo Polo se conceda por completo a Pamplona.
Caravinagre













Vaya, se me ha comido el comentario :P Tendré que reescribirlo.
No estoy muy puesto en el tema de Volkswagen, pero desde luego tengo claro que alguno de los bandos debe ceder en algo. La clave para arreglar el conflicto está en llegar a un acuerdo, y para ello ambas partes debieran apretarse el cinturón en algún punto y apechugar. Y todo aquel que no ayude a llegar a un acuerdo, sino que ponga pegas, debería sentirse culpable por la situación, sea del gobierno, sindicalista, trabajador, o de la dirección de la empresa.
Dudo que se trate de un farol, ya que al fin y al cabo es un negocio, y si le acaba saliendo rentable mudarse, acabará haciéndolo. El impacto en la economía navarra, y sobre todo, en multitud de familias, será brutal. Ahí tiene una buena parte de culpa el gobierno, por no haber sabido fomentar una industria menos centralizada en torno a la multinacional. No se puede depender de una sola fábrica para la administración de una comunidad autónoma.
No sé cómo acabará la cosa, pero si no se ponen de acuerdo pronto, me temo un triste final.
Bah, no creo, sinceramente creo que la producción del nuevo Polo vendrá a Pamplona, aunque en Alemania ya están muy cansados de la situación de landaben. Lo tienen que solucionar ya. Eso o nacionalizamos la planta de Landaben al puro estilo Evo Morales, los ‘policos’ los llamaría yo. Creo que esta partida de mus está llegando al final.
No obstante, hazte a la idea que la planta de Pamplona es la que más beneficios tiene de todo el grupo Volkswagen, pero claro en el resto del mundo están francamente fastidiados (las peores son las plantas de Alemania y México, creo) y lo que importa es el grupo no una de las partes del grupo. El grupo busca una manera de sanear la economía, pero espero que no seamos nosotros el desagüe, sino el desatascador de esta situación, porque nos conviene a todos. De todas formas, pese a ser culpa de todos, algunos podían haber hecho bastante más de lo que han hecho.
Saludos.